ContextoNarrativa

Las batallas del Regidor

En Querétaro, la política se disputa en ese terreno donde todo cabe: las redes sociales.

Ahí, el regidor de Morena decidió tomar el micrófono digital para narrar con entusiasmo digno de director de cine su locuaz versión del evento de unidad del PAN el pasado fin de semana y… de muchos otros asuntos, que iremos analizando paulatinamente.

No fue un evento cualquiera: era, según el guion, una mezcla entre “tragedia institucional, abuso de poder y acto desesperado de un partido al borde del colapso”.

Todo en un solo post. Nada mal para unos cuantos caracteres.

El mensaje no escatima: acusaciones de uso de recursos públicos, trabajadores “obligados”, y hasta el gobernador convertido en animador oficial del evento.

Una producción completa, con villanos claramente definidos y una moraleja implícita: el PAN gobierna mal, y además, según el regidor “está en fase terminal.”

Lo interesante además de lo que se dice, es cómo lo dice.

No hay espacio para matices, dudas o grises. La estrategia es burdamente clara: si la realidad no es lo suficientemente dramática, se le sube el volumen.

La falsa contundencia sustituye a la precisión, y la repetición hace el resto. Porque en redes, no gana el más exacto, sino el más compartido.

Y por supuesto, no podía faltar el ingrediente estrella: el gobernador.

Colocarlo en el centro del relato no es casualidad, es casi obligatorio. La insinuación es elegante: si el gobernador aparece, entonces todo se mezcla, partido y gobierno, como si fueran lo mismo. Un clásico del pedorro manual político contemporáneo.

Al fondo, lo que asoma es el ensayo general de una narrativa rumbo a 2027. La frase de que el PAN “ya se va” no describe el presente; intenta fabricarlo. Ya lo hicieron hace seis y también hace tres años y no “pegó”.

Es menos diagnóstico y más deseo proyectado en tiempo futuro. O como dicen en el rancho una puñeta mental alimentada de exacerbadas “ocservaciones” y “esdeques“.

Este tipo de relatos digamos…tiene su propio riesgo: cuando todo es tan exagerado, tan absoluto, tan perfectamente alineado al libreto, termina sonando más a consigna que a realidad.

Y fuera de la tribu que ya está convencida, eso suele tener fecha de caducidad. Ese grupito de compartidores de posts pagados o self convinced actúan más por odio que y por un resentimiento alimentado por este tipo de posts.

El PAN no debe ignorar el ruido ni con responder cada acusación como si fuera un trámite.

El reto está en evitar que estas narrativas, por repetición, terminen convertidas en “verdades” aceptadas a pesar de que se piense que están muy focalizadas a sus tribus.

Lo que está en juego es quién logra imponer la historia que la gente decide creer. Y en ese terreno, donde la percepción pesa más que los hechos, cada post es menos una opinión… y más un intento de escribir el próximo capítulo político del estado.

Post Scriptum

Morena busca instalar una narrativa en la que el PAN aparece como un partido que abusa del poder y ha perdido legitimidad; por el otro, el PAN intentará sostener que se trata de señalamientos exagerados o sin sustento, enmarcados más en la contienda política que en la realidad verificable.

Más allá de simpatías partidistas, el punto de equilibrio debería ser otro: que cualquier señalamiento esté respaldado por evidencia y que cualquier defensa se sostenga en resultados comprobables.

Ni la descalificación automática desfachatada ni la propaganda disfrazada de denuncia contribuyen a entender lo que realmente ocurre.

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